¡Feliz Dicienvidad!
(Sobreviviendo a Mariah Carey)
¡DICIEMBRE HA LLEGADO! (Saca la manta, el gorro de lana y la tarjeta de crédito)
Lo hemos conseguido. Hemos cruzado el umbral de noviembre (el mes de la pereza, el café y la confesión de los que pusieron el árbol de Navidad en octubre). Y ahora, amigos, estamos oficialmente en el mes que te obliga a ser feliz a la fuerza, a comer hasta reventar y a darte cuenta de que el año no solo se acaba, sino que te va a preguntar qué has hecho de provecho. ¡Bienvenidos al Festival de la Fibra Óptica, la Comida y el Juicio Familiar!
Si noviembre era para recogerse, diciembre es para lanzarse. Llenamos las calles de luces, los armarios de jerseys feos y los estómagos de turrón. Es la época en que nos proponemos metas saludables que durarán exactamente 48 horas el 1 de enero.
Cosas de Escritoras (Y diferencias en los nombres)
Como sabéis, estamos ya inmersas para lanzar Ashes & Starlight al mundo (en algún punto de 2026 a ser posible). La versión original en español será la primera en ver la luz, pero la versión en inglés ya está en nuestra cabeza, y con ella, viene un pequeño detalle: a veces, un nombre suena genial en un idioma, pero en otro... no tanto. O simplemente, quieres darle un toque que eleve el lore.
En nuestra obra, el amor y la literatura se entrelazan de forma muy especial, y Domini es el principal culpable. Cuando bautiza a ciertos seres, su mente trabaja en modo “Poesía Dramática”, y eso se traduce en nombres diferentes según el idioma que use. El Señor Sombra es un ser con que convive por un tiempo, el que aparece para acompañarle o castigarle. Por razones que descubriréis en su debido momento, en la versión inglesa se convertirá en algo más dramático y clásico: Lord Tenebra.
Otro de los cambios, es el perro de uno de nuestros personajes: Capitán en español, en inglés será llamado Capitão (si, en portugués). La familia de Elías tiene sangre portuguesa, y especialmente en la versión inglesa, se va a poder disfrutar de nuestro moreno hablar más en este idioma.
¿Habrán más cambios? Posiblemente, pero si los contamos todos no va a tener gracia, ¿no?
El Regalo de Nyx y Seika
Para celebrar que hemos sobrevivido otro año, os dejamos un bonus track muy especial.
Esta es nuestra reinterpretación del encuentro entre Elías y Domini bajo el velo de un cuento de hadas oscuro. ¡Disfrutad!
El Caballero de las Cenizas y el Príncipe de Luz
Cuenta la leyenda que existió un reino maldito cuya luz se había extinguido. Lejos de sumirse en el lamento, el reino se había cegado, obnubilado por la magia de una hermosa bruja cuya presencia les hechizaba. Sedujo al bondadoso rey y destronó a la antigua reina para ocupar su lugar; a fin de cuentas, ¿acaso no había hecho ella mucho más por el pueblo?
Pese a la existencia de un príncipe regente al que todos adoraban, la reina dio a luz a un hermoso vástago que irradiaba luz propia. Era tan especial, tan atesorado por la nueva monarca, que decidió mantenerlo alejado del mundo. Para asegurar su reclusión, los reyes le habían inculcado que padecía una terrible enfermedad que le impedía cualquier contacto con el exterior.
Uno podía esperar que aquel fuese el niño más afortunado del mundo, ¿no es así?
Su padre era un rey bondadoso y admirado por todos, dotado de artes curativas que empleaba para sanar a cuantos lo necesitasen. Su madre, la reina, era la mujer más bella que había existido, tan encantadora y talentosa que entretenía a todos, logrando que olvidasen sus penas. Y su hermano mayor, apodado el Príncipe Oscuro, era un héroe dedicado y protector que acogía a los más débiles bajo su amparo.
Todos habrían anhelado celebrar la llegada del neonato; sin embargo, su existencia fue sustraída del mundo, confinada en lo más profundo de los lujos de palacio. Era tan amado, tan adorado por la reina, que no concebía otra forma de amarle sino apartándole del mundo exterior.
Mientras los reyes y el príncipe regente eran bañados por el amor de su pueblo, el pequeño desconocía las bondades y las miserias del exterior. Creció a la luz de las velas, amigo de la oscuridad de las noches, sumergido en sus libros y en la poesía que tanto le hacían sentir. La soledad se convirtió en su familiar más cercano: su padre, demasiado ocupado sanando a los demás; su madre, absorta en la atención de la corte; y su hermano, ensimismado en el juego de ser el héroe perfecto.
En aquellas profundidades los recuerdos se habían tornado confusos. Los días, los meses, los años transcurrían sin que el joven príncipe fuese plenamente consciente de su paso. Apenas atinaba a comprender lo mucho que había crecido cuando la añoranza de algo que solo podía permitirse soñar le apuñaló el corazón: ¿moriría confinado sin conocer el verdadero significado de amar y ser amado?
Ya no era un niño, y las fantasías, si bien eran bienvenidas en su pequeño mundo, no resultaban ya suficientes. Había crecido convencido de que los reyes eran mentirosos, las reinas, brujas, y los príncipes, héroes falsos abandonados al libertinaje. Todos ellos devoraban a sus víctimas entre sonrisas y simulada amabilidad. Supuso, entonces, que si no iba a ser condenado a la soledad eterna, terminaría desposado con algún héroe igual de malvado, con un rey sin escrúpulos o con alguna bruja hermosa que le hechizaría para vivir una agradable mentira.
No era extraño que el joven desahogase sus penas en el rincón más oscuro de sus lujosos aposentos. Y quién sabe durante cuántos años lo había estado haciendo. Fue entonces cuando la propia sombra decidió apiadarse de él y cumplir su deseo más ferviente: se materializó en la silueta de un hombre alto, un caballero negro, sin rostro, pero de contorno definido, que le haría compañía en aquella soledad.
Si bien el príncipe conoció por primera vez el miedo al verlo, pronto aprendió a aceptar aquella figura extraña que, brusca pero gentilmente, le tendía la mano para invitarle a ser su compañero. Su toque era etéreo, ni frío ni cálido, y devolvía dócilmente cada abrazo con el suficiente peso y fuerza como para consolarlo en silencio.
Le llamó «Señor Sombra», su compañero a partir de entonces. Y mientras su espacio se veía cada vez más engullido por la oscuridad para unirse a él, nada ni nadie volvería a hacerle sentir solo jamás. Su familia se convirtió en un recuerdo apenas remoto, eclipsado por el deseo de pasar tiempo con la sombra.
¿Cuánto tiempo había transcurrido desde aquel momento?
¿Había dejado atrás la niñez? ¿Y la adolescencia? ¿Era ya un adulto?
¿Podría desposarse con el Señor Sombra, entonces?
¿Sería aquello posible?
Quizá si lo deseaba con todas sus fuerzas, Dios le permitiría hacerlo.
A fin de cuentas, su amada sombra había nacido de un deseo.
Pero en una boda, un «sí» era un obsequio de uno al otro, y el Señor Sombra no hablaba. No podían casarse en el silencio, y deseó que, aunque solo fuese por unos instantes, este pudiera hablar y darle el «sí» que sellaría su unión. Día tras día rezaba para ver su sueño cumplido, y aquello sería la señal de que por fin podría besarle. Siempre había temido hacerlo, por miedo a que se desvaneciese, muy a pesar del deseo que le carcomía las entrañas y le empujaba a mancillar esa pureza que tanto había atesorado su familia.
Pero no hay impulso que dure para siempre, y el pecho lo tenía tan henchido que había alcanzado su límite.
Se dijo a sí mismo que si el Señor Sombra respondía a su beso, ese sería el «sí» que tanto estaba esperando. Trepó sus manos por su oscura figura hasta rodear su cuello, poniéndose de puntillas. La figura se curvó para acercar su rostro al del príncipe: no desprendía respiración alguna que cosquillease su nariz, pero sabía que estaba allí, junto a él. Susurró su nombre antes de cerrar sus párpados y fundirse en un beso.
No obstante, antes de que sus labios se rozaran siquiera, la pesada puerta de sus aposentos se abrió, dejando entrar la luz, y su amada sombra se desvaneció, llevándose consigo el peso de su cuerpo, el de sus brazos alrededor de su cintura. El príncipe sintió que moría por dentro, temeroso por unos instantes de haber destruido la sombra a causa de su egoísmo. Se miró las manos, con el corazón en pausa.
Pero cuando alzó la mirada, ¡oh, cuando lo hizo!... la luz del exterior dibujaba una silueta familiar en el hombre que se erguía en el umbral. Su Señor Sombra. ¿Era real? Era un hombre de carne y hueso; si se fijaba, podía verlo. Su tez era oscura, cabellos azabache, y pudo contemplar aquellos ojos azules tan intensos que jamás pudo haber imaginado en el vacío de su Señor Sombra. El afilado cuchillo que portaba en su mano pasó completamente inadvertido entre la alegría y los latidos de su corazón. Era más de lo que jamás hubiese imaginado, y allí estaba, ¡de pie frente a él!
Ni siquiera escuchó las palabras de aquel desconocido, absorto en disfrutar del timbre de una voz que solo pudo soñar oír. Los pasos pesados de aquel hombre se acercaban, y mientras su corazón martilleaba contra su pecho, el príncipe no pudo contenerse.
—¡Sí! ¡Sí, quiero! —Apresuró sus pasos hacia él para envolverlo entre sus brazos con fuerza.
El príncipe, que jamás existió para el reino en el que había nacido, desapareció para siempre. Los reyes, en silencio, se negaron a hacer pública su pérdida y buscarle, temerosos de perder la confianza del pueblo y su reputación tras haber ocultado durante tantos años la presencia de un príncipe de luz tan especial. Ni siquiera su hermano, el supuesto héroe, pudo hacer nada al respecto.
Se cuenta que había un caballero que odiaba a la reina por las humillaciones públicas a las que esta lo había sometido. En el reino no hubo espacio para él sin que fuese señalado con desprecio, a pesar de todo lo que había hecho por la Corona. Había luchado en vano y, tullido y lleno de cicatrices, había regresado solo para ser pisoteado por todos en lugar de celebrado. Aquella noche se disponía a acabar con la bruja y, en lugar de eso, decidió arrebatarle su tesoro más preciado.
Y con esta historia de amor y sombras, nos despedimos por este año. ¡Gracias por leernos! Esperamos que paséis unas Fiestas maravillosas, llenas de chocolate, libros y un poquito de ese caos navideño que tanto nos gusta.
Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de otro cambio que hay entre la versión en inglés y español de éste mismo post?
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
— Nyx y Seika (Comprando lotería y turrón)

